Admito que como mujer me envuelve la magia de las caricias de mi hombre, en mi cultura muy pocas mujeres nos atrevemos a aceptar el orgasmo que nos producen las caricias furtivas entre los cuerpos, mucho menos se acepta expresar con palabras lo que siento cuando los cuerpos se funden.
Varios años tengo expresando con palabras procaces lo que mi cuerpo experimenta y siente cada segundo a las caricias propiciadas por el.
15 Abril 2005

Soñando Una Vez Más Tu Cuerpo Junto al Mío.
Te quiero al besarte provocas que mastiquemos flores del vergel,
así debe ser Dios, una guardia de ángeles.
Cuando nos encontramos, me arropó tu sonrisa
y la cauta virtud de tu silencio.
Desde esa tarde te guardé para siempre…
La cruz de febrero nos incitó a mirar más allá de los ojos,
sin miedo declaré la avidez que sentí por ver tus labios;
Mí piel responde al olor que imagino de ti en tu aliento,
bébeme ahora como trago de aguardiente para que mi lumbre socorra tus entrañas.
Anhelo que mis flores alcancen tu ventana,
cobijen tu latido de pájaro marino y pierdan su decencia.
Quiero hacerte el amor, bajo la luz redonda del ocaso.
He deseado gozar tantas veces de ti,
imaginando el aire de tu camisa,
gaviota azul que enreda mis cabellos,
este día humedeces mis sabanas,
los lirios encarnados de placeres lanzan su olor nocturno.
Se me escurre mi boca por tu espalda,
busca tu pecho, saborea los atajos de carne jugosa.
Rendida en la locura me hundo en ti…
Viento de otoño canta la soledad tu canción de polvo;
arde bajo las flores de mis senos una salve perversa,
hija de Belcebú y Mesalina,
llama que desconoce el fondo del pecado y el colofón del viento.
He de volver a ti envuelta en mi bata para que tus labios lentamente me consuman.
Yolanda Castillo
“Dedicado a todas las mujeres que se sumergen más allá de sus cinco sentidos.”
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